El deporte está en un punto de inflexión. Si en años recientes la sustentabilidad era una palabra emergente dentro del sector, en 2026 la consigna que la atraviesa es resiliencia: la capacidad de adaptarse, innovar y recuperarse frente a las crisis ambientales y sociales que marcan nuestro presente y que configuran el deporte del futuro.
Un Summit para repensar el deporte global
La Green Sports Alliance Summit 2026, que se llevó a cabo del 5 al 7 de mayo en Cleveland, Estados Unidos, convirtió “Resilient” en el filo temático de esta edición: una invitación a transformar no solo prácticas puntuales, sino la manera en que el deporte entiende su papel en el mundo.
“Elegimos Resilient—no Resilience—por una razón”, explicó Michael Kraus, Director Ejecutivo interino de la Green Sports Alliance en exclusiva con este medio. “La resiliencia es algo que las instituciones pueden construir, pero ser resiliente es algo que las personas —atletas, operadores, fanáticos— encarnan día a día. Este Summit celebra a quienes innovan en medio de la adversidad”.
La cumbre reunió a organizadores, líderes de sostenibilidad, atletas y gestores de instalaciones deportivas de más de una decena de países, con un objetivo central: convertir la sustentabilidad en una práctica cotidiana del deporte global.
¿Qué significa ser resiliente para el deporte?
Este enfoque va más allá de frases inspiradoras. De acuerdo con la agenda y los debates presentados en Cleveland, implica:
Preparar eventos deportivos frente al cambio climático, anticipando riesgos extremos y reduciendo impactos ambientales.
Diseñar infraestructuras que puedan resistir y adaptarse, con tecnologías como energía renovable, materiales durables y eficiencia de recursos.
Aplicar innovación orientada a la sostenibilidad, desde gestión de residuos hasta reducción de huella de carbono.
Promover liderazgo ambiental entre clubes, atletas y organizaciones que entienden su rol como agentes de cambio social.
Casos globales que ejemplifican el camino
A la par del debate de alto nivel, el deporte mundial ya muestra iniciativas concretas que responden a este espíritu resiliente:
El WM Phoenix Open —uno de los eventos de golf más concurridos del mundo— ha sido certificado como evento cero residuos mediante un sistema de compostaje, reciclaje y reutilización que gestiona más de 750 toneladas de materiales cada año.
- En atletismo, World Athletics publicó su primer informe de sostenibilidad evaluando más de 100 eventos según su estándar “Athletics for a Better World”, con varios alcanzando niveles altos de cumplimiento en liderazgo ambiental, igualdad y bienestar.
- Estadios deportivos como el London Stadium del West Ham United estrenaron instalaciones solares de gran escala que reducirán sustancialmente sus emisiones y servirán de modelo para otros recintos.
Además, grandes citas competitivas y organizadores de eventos alrededor del mundo están incorporando normas de gestión ambiental y planificación estratégica basadas en estándares internacionales de sustentabilidad, promoviendo prácticas que integren a comunidades locales y minimicen impactos negativos.
¿Cómo avanzar desde las políticas a la práctica?
En una entrevista que le realizaron a Michael Kraus, líder interino de Green Sports Alliance, ante la pregunta ¿Cuál es el principal desafío para que el deporte global adopte la sostenibilidad como práctica real? respondió:
“El deporte tiene una enorme capacidad de inspirar, pero también enfrenta barreras estructurales: desde financiamiento hasta gobernanza. Convertir la sustentabilidad en política exige recursos, datos y voluntad colectiva. El Summit ayuda a que se compartan soluciones replicables y que no sea solo un ideal, sino una práctica implementada en cada liga, cada estadio y cada comunidad”. —
Y cuando se consultó sobre el rol de los atletas en este proceso, su respuesta fue contundente:
“Los atletas son modelos masivos. Su influencia va más allá de los resultados deportivos; pueden liderar campañas, educar a sus seguidores y colaborar con organizaciones para ampliar el impacto”.
Más allá de slogans: hacia un deporte con impacto
El mensaje que emana de la cumbre y de estos casos globales es claro: el deporte no solo inspira, también puede liderar la transformación hacia un modelo más justo y sostenible.
En 2026, el deporte proyecta una evolución en la que deja de reaccionar ante las crisis y empieza a anticiparlas, adaptarse a ellas y aportar soluciones concretas —porque ser resiliente no es solo resistir: es evolucionar con impacto positivo para las personas, las comunidades y el planeta.