Nestlé avanza hacia una cadena de valor más sustentable

La sustentabilidad dejó de ser para las grandes compañías un capítulo aislado de sus agendas corporativas. En industrias como la alimentaria, donde las decisiones de abastecimiento, producción, distribución y consumo tienen un impacto directo sobre el ambiente y las comunidades, el desafío pasa por transformar toda la cadena de valor.

Para Nestlé, ese proceso tiene una meta a largo plazo: alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. Pero el camino hacia ese objetivo plantea una pregunta central: ¿cómo transformar una cadena de valor global en la que una parte significativa del impacto ambiental se origina mucho antes de que el producto llegue a una fábrica o a la góndola?

“La sustentabilidad es parte central de la estrategia”, le explica a Innovar Sustentabilidad, Verónica Rosales, directora de Comunicaciones y Asuntos Públicos y líder de Sustentabilidad de Nestlé para Argentina, Uruguay y Paraguay. En su visión, uno de los principales desafíos está justamente en trabajar junto con toda la cadena de valor para avanzar en los compromisos climáticos y, al mismo tiempo, construir sistemas más resilientes y sostenibles.

La magnitud del desafío se entiende al observar el origen de las emisiones. Según datos globales de Nestlé, cerca del 95% de sus emisiones de gases de efecto invernadero corresponden al denominado Scope 3, es decir, emisiones indirectas generadas a lo largo de su cadena de valor. La agricultura ocupa un lugar central en ese mapa y los ingredientes lácteos y ganaderos representan, por sí solos, aproximadamente el 30% de las emisiones de la compañía. 

Por eso, la transición no puede limitarse a las operaciones propias. Requiere involucrar a productores, agricultores, proveedores y otros actores que participan desde el origen de las materias primas.

“Si queremos cumplir nuestros objetivos, es necesario que trabajemos en conjunto con los productores y los agricultores que nos proveen esas materias primas para poder reducir las emisiones”, señala Rosales.

Agricultura regenerativa: transformar desde el origen

En este escenario, la agricultura regenerativa aparece como una de las principales herramientas de transformación. El concepto propone avanzar hacia prácticas que permitan conservar y restaurar recursos naturales, mejorar la salud del suelo, proteger la biodiversidad y el agua, capturar carbono y, al mismo tiempo, contribuir a la sostenibilidad económica de quienes producen los alimentos. 

La estrategia global de Nestlé apunta a que el 50% de los volúmenes de sus ingredientes clave provengan, para 2030, de agricultores que adopten prácticas de agricultura regenerativa. Entre los ingredientes alcanzados por este objetivo se encuentran lácteos, café, cereales y granos, soja, vegetales, cacao, azúcar, aceite de palma, pescado y carnes, entre otros. 

La compañía también muestra avances concretos en algunas de sus cadenas. En su cadena láctea global, por ejemplo, informó una reducción del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2025 respecto de su línea de base de 2018, junto con una reducción del 25% de las emisiones de metano. Además, el 34% de los lácteos provino de productores que adoptan prácticas de agricultura regenerativa. 

Para Rosales, el desafío es que estos cambios se produzcan de manera articulada y atendiendo a las particularidades de cada mercado. “Todos estamos trabajando en pos de contribuir a sistemas alimentarios más sostenibles”, comenta.

En ese sentido, el concepto de triple impacto adquiere una dimensión concreta: no se trata solamente de reducir la huella ambiental, sino también de fortalecer la resiliencia de los productores, cuidar los recursos naturales y generar condiciones para que las comunidades puedan sostener estos procesos en el tiempo.

Economía circular: el desafío que continúa después del consumo

El otro gran eje de la estrategia es la economía circular. En este punto, la compañía trabaja sobre diferentes frentes: reducir el uso de materiales de embalaje y plástico virgen, desarrollar alternativas de envases, fortalecer los sistemas de reciclaje y promover nuevos comportamientos en consumidores y proveedores.

A nivel global, Nestlé reportó una reducción del 28% en el uso de plástico virgen respecto de su línea de base de 2018. La compañía también mantiene el objetivo de que sus envases avancen hacia modelos reciclables o reutilizables y trabaja en la recuperación y valorización de materiales posconsumo. 

En Argentina, la compañía sostiene una estrategia de neutralidad en plástico basada en la recolección y reciclaje de materiales equivalentes a los que pone en el mercado a través de los envases de sus productos. En 2025 informó, por cuarto año consecutivo, la neutralidad en plásticos, recuperando y reciclando el 100% del material equivalente que puso en el mercado, en línea con su objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050.

La economía circular, sin embargo, presenta un desafío que excede a las empresas. Para que los materiales puedan volver al circuito productivo, se necesita infraestructura, sistemas de gestión de residuos, recicladores, municipios, organizaciones y, especialmente, consumidores que separen correctamente los residuos.

Por eso, la estrategia también incorpora acciones de sensibilización. En la Exposición Rural de este año, Nestlé desarrolla talleres y propuestas lúdicas vinculadas al reciclaje y la sustentabilidad, con el objetivo de acercar estos conceptos a las familias y promover prácticas concretas.

La compañía también cuenta con iniciativas específicas de sus marcas. Entre ellas, programas de recuperación de cápsulas de café y bolsas de alimentos para mascotas, cuyos materiales pueden ser transformados y utilizados en nuevos productos. En el caso del programa de reciclaje de Nespresso, por ejemplo, el café recuperado se transforma en compost y el aluminio puede tener nuevos usos. 

“Para que todo esto sea posible, todos y cada uno de nosotros como consumidores tenemos que hacer nuestra parte y separar adecuadamente los residuos”, plantea Rosales.

El desafío de generar sistemas, no acciones aisladas

Uno de los principales aprendizajes que surge de la estrategia de sustentabilidad de una compañía de escala global es que los desafíos ambientales no pueden resolverse de manera individual.

La reducción de emisiones depende de los productores y de las prácticas agrícolas. La economía circular necesita de recicladores, municipios, organizaciones y consumidores. La agricultura regenerativa requiere conocimiento, acompañamiento y, en muchos casos, incentivos para que los productores puedan incorporar nuevas prácticas.

La propia compañía reconoce que la transformación de los sistemas alimentarios demanda colaboración y una mirada de largo plazo. Su Plan Lácteo, por ejemplo, involucra a más de 130.000 productores y más de 200 proveedores y socios en más de 40 países, con iniciativas orientadas a reducir emisiones, impulsar la agricultura regenerativa, mejorar los medios de vida de los productores y promover el bienestar animal. 

En paralelo, los resultados globales muestran avances, aunque también dejan en evidencia la dimensión del desafío. Nestlé informó una reducción neta del 24,52% de sus emisiones de gases de efecto invernadero en 2025 respecto de 2018 y mantiene como meta reducirlas un 50% para 2030, antes de alcanzar el cero neto a más tardar en 2050. 

La transformación, entonces, no parece depender únicamente de alcanzar una meta numérica. El verdadero desafío está en modificar la forma en que se producen los alimentos, se utilizan los recursos, se diseñan los envases y se gestionan los residuos.

En ese camino, la sustentabilidad se convierte en una conversación que atraviesa a toda la cadena. Y el desafío para las compañías es pasar de los compromisos a la acción: medir, reducir, regenerar, recuperar y, sobre todo, construir alianzas capaces de generar cambios que puedan sostenerse en el tiempo.

Deja una respuesta