En el marco de Technovation Buenos Aires, el encuentro global que reúne a referentes de distintos sectores para debatir sobre ciencia, tecnología e innovación, Philip Morris International presentó los avances de su transformación hacia un futuro libre de humo. Paulina Villegas, Directora Regional de Sostenibilidad para Latinoamérica y Canadá, habló sobre los desafíos regulatorios de la región, la gestión ambiental de los nuevos productos, la trazabilidad de la cadena de valor y los compromisos sociales y ambientales de la compañía hacia 2030.
La transformación de una industria no sucede únicamente a partir de la innovación tecnológica. Requiere también cambios regulatorios, nuevas formas de relacionamiento con los consumidores, compromisos ambientales y una revisión de los impactos que genera el negocio a lo largo de toda su cadena de valor.
Ese es el escenario que plantea Philip Morris International (PMI), compañía que sostiene como objetivo global dejar de comercializar cigarrillos convencionales y avanzar hacia alternativas libres de humo destinadas a fumadores adultos. Una transformación que encuentra en América Latina desafíos particulares, marcados por las diferencias regulatorias entre países, la informalidad comercial y las exigencias sociales y ambientales de sus operaciones.
Este fue uno de los ejes de Technovation Buenos Aires, el evento insignia de la compañía que llegó a la Argentina en un contexto de cambios regulatorios y que propone abrir el diálogo sobre el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación en la transformación de la industria.
Argentina, un nuevo escenario regulatorio
Para Paulina Villegas, Directora Regional de Sostenibilidad para Latinoamérica y Canadá de Philip Morris International, contar con marcos regulatorios claros es una condición fundamental para avanzar en la transformación del negocio.
La reciente aprobación de una regulación en Argentina para los productos libres de humo representa, según explicó, un paso relevante para la compañía. El nuevo escenario permite avanzar hacia la comercialización formal de alternativas tecnológicas y establecer mecanismos de supervisión, información y protección de los consumidores adultos.
La ejecutiva señaló que uno de los principales desafíos de América Latina es la falta de armonización regulatoria entre los distintos mercados. Esta fragmentación dificulta la implementación de políticas regionales y, al mismo tiempo, favorece la persistencia del comercio ilícito.
Villegas mencionó que en países como Colombia el mercado ilegal puede representar alrededor del 40%, mientras que en Ecuador alcanza aproximadamente el 90%, según las cifras compartidas durante la entrevista. Para la compañía, esta problemática no solo tiene consecuencias fiscales y económicas, sino que también dificulta los controles sanitarios y la prevención de la venta de productos de nicotina a menores de edad.
En ese contexto, la protección de menores aparece como uno de los compromisos sociales prioritarios. La empresa anticipó que buscará trabajar junto con gobiernos, asociaciones de padres, educadores, cámaras empresariales y socios comerciales para fortalecer las acciones de sensibilización y los mecanismos de control en los puntos de venta. Entre las herramientas mencionadas se encuentran la capacitación de comerciantes, la solicitud de identificación oficial y el uso de tecnologías de verificación de edad.
La gestión ambiental de una nueva generación de productos
La transformación hacia productos libres de humo también implica un cambio en la naturaleza de los impactos ambientales que debe gestionar la compañía.
Mientras que el cigarrillo convencional está asociado, entre otras cuestiones, a la problemática de las colillas descartadas en espacios públicos, las nuevas alternativas incorporan componentes electrónicos que requieren sistemas específicos de recolección, tratamiento y reciclaje.
Villegas explicó que PMI trabaja en programas de sensibilización para promover una correcta disposición de estos dispositivos una vez finalizada su vida útil. La estrategia contempla generar alianzas con socios comerciales para habilitar puntos de recolección y trabajar con operadores especializados que garanticen su adecuado procesamiento, evitando que terminen en rellenos sanitarios.
Aunque actualmente en Argentina no existe una regulación que obligue a los consumidores a devolver estos productos, la compañía sostiene que asumirá un rol activo para ofrecer alternativas de recuperación y gestión responsable.
La cuestión de las colillas también formó parte de la conversación. Desde PMI señalaron que no promueven su reciclaje, sino su correcta disposición. Si bien los filtros están elaborados a partir de pulpa de celulosa, su degradación depende de las condiciones ambientales y su descarte inadecuado puede provocar impactos en ríos, lagos y mares.
Por eso, la compañía desarrolla campañas de limpieza, reforestación y concientización ambiental. Acciones que, según Villegas, forman parte de una estrategia más amplia de educación y sensibilización ciudadana, aunque no reemplazan la necesidad de abordar el problema desde su origen.
La sustentabilidad empieza en la cadena de valor
Uno de los aspectos centrales de la estrategia de sostenibilidad de PMI es la gestión de su cadena de suministro. En Argentina, donde la producción tabacalera tiene una presencia significativa, este trabajo involucra especialmente a los productores y a las comunidades vinculadas con la actividad.
La compañía afirma contar con códigos y estándares contractuales que establecen requisitos sociales y ambientales para sus proveedores. Entre ellos se encuentran la protección de los derechos humanos, la eliminación del trabajo infantil, el cuidado del agua, la preservación de la biodiversidad y el compromiso con la no deforestación.
En relación con los productores de tabaco y los trabajadores temporarios que participan de las cosechas, Villegas destacó la importancia de la capacitación continua y del cumplimiento de estándares durante cada temporada productiva.
La ejecutiva también mencionó programas orientados a facilitar el acceso a la educación de los hijos de productores tabacaleros, como parte de las acciones destinadas a prevenir el trabajo infantil y promover mejores oportunidades para las comunidades rurales.
En materia ambiental, la estrategia contempla el acompañamiento técnico a los productores para incorporar buenas prácticas agrícolas, reducir el impacto sobre los ecosistemas y mejorar la gestión de los recursos naturales.
El cuidado del agua es otro de los ejes de trabajo. Villegas destacó que la compañía cuenta con la certificación Alliance for Water Stewardship (AWS), un estándar internacional vinculado con la gestión responsable del recurso hídrico.
La mirada, explicó, no se limita a las operaciones propias: involucra también a proveedores, gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otros actores de la cadena de valor.
De las operaciones directas a las emisiones de toda la cadena
En materia climática, la compañía informó que sus operaciones directas en Argentina ya cuentan con certificación de carbono neutralidad. Sin embargo, el siguiente desafío consiste en avanzar sobre las emisiones de alcance 3, es decir, aquellas asociadas a su cadena de valor, proveedores y otras actividades indirectas.
Este paso supone ampliar el trabajo con los socios comerciales, fortalecer los mecanismos de medición y acompañar a los proveedores en la reducción de sus impactos.
La sostenibilidad, aseguró Villegas, está integrada al núcleo del negocio. Como muestra de ese compromiso, explicó que la remuneración de los ejecutivos de la compañía está vinculada al cumplimiento de indicadores ambientales y sociales con horizonte 2030.
Además, destacó que PMI publica sus objetivos, avances y oportunidades de mejora a través de su reporte corporativo, actualmente denominado Value Report, que permite conocer los indicadores y compromisos asumidos por la organización.
Una transformación que exige resultados verificables
Technovation Buenos Aires puso sobre la mesa una conversación que excede la incorporación de nuevas tecnologías. La transformación de Philip Morris International plantea desafíos regulatorios, sociales, ambientales y productivos que requieren la participación de distintos actores.
La gestión de residuos electrónicos, la prevención del trabajo infantil, la protección de la biodiversidad, la reducción de emisiones y el fortalecimiento de los controles comerciales forman parte de una agenda que deberá traducirse en resultados concretos y verificables.
Pero existe una dimensión que atraviesa toda esta discusión: el impacto de los productos sobre la salud pública. La propia Villegas reconoció durante la entrevista que la compañía no puede hablar de sostenibilidad sin considerar primero ese impacto.
En una industria históricamente cuestionada por sus consecuencias sanitarias y ambientales, el verdadero alcance de una transformación no se mide solamente por la innovación que incorpora, sino también por su capacidad de reducir impactos, transparentar resultados y asumir responsabilidades a lo largo de toda su cadena de valor.
El desafío hacia 2030 será demostrar cuánto de esa transformación puede convertirse en cambios medibles para las personas, las comunidades y el ambiente.