Cero desechos: el desafío de gestionar los residuos en un contexto de crisis ambiental

En un contexto de creciente generación de residuos a nivel global, la economía circular gana protagonismo. Arcor avanza con su programa Basura Cero y ya valoriza el 97% de sus residuos a través del reciclado, la reutilización y el compostaje.

Según la Organización de Naciones Unidas, cada año se generan más de 2.000 millones de toneladas de residuos urbanos a nivel global que, cuando no son gestionados adecuadamente, pueden generar contaminación, degradar los ecosistemas y contribuir al cambio climático. En este contexto, el Día Internacional de Cero Desechos, impulsado por la organización, pone el foco en la necesidad de reducir la generación de residuos y avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles.

La gestión de residuos se vincula directamente con la llamada “triple crisis planetaria”: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Según Naciones Unidas, estas tres dimensiones están profundamente interconectadas y se potencian entre sí, configurando uno de los principales desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Los basurales y vertederos, por ejemplo, emiten metano, uno de los gases de efecto invernadero con mayor potencial de calentamiento, mientras que la dispersión de residuos impacta en la biodiversidad y contamina suelos, agua y aire. Además, una gestión inadecuada favorece la liberación de microplásticos y compuestos químicos que profundizan la contaminación y deterioran la calidad ambiental.

Frente a este escenario, prevenir la generación de residuos y promover su valorización a través de la reutilización, el reciclado, el compostaje y el coprocesamiento, que consiste en utilizar residuos como fuente de energía en procesos industriales, resulta clave. Esto implica actuar a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos, desde el diseño y la selección de materias primas hasta la eficiencia en los procesos productivos y los sistemas de recuperación.

Como respuesta a este contexto, Grupo Arcor estableció una meta ambiciosa: que el 100% de sus operaciones industriales sean «basura cero», es decir, que ninguna de sus 53 sitios operativos envíe sus residuos con destino final a enterramiento. Esta práctica implica la disposición en rellenos sanitarios, donde se pierden materiales que podrían reutilizarse y se generan impactos ambientales, como emisiones y contaminación.

Para ello, desde 2017 impulsa su Programa Corporativo de Gestión de Residuos, orientado a gestionar y valorizar los descartes de sus operaciones para que puedan transformarse en recursos para otras industrias o procesos productivos.

Al cierre de 2025, Grupo Arcor logró valorizar el 97% de sus residuos y que 35 de sus bases productivas alcancen el objetivo de «basura cero», mientras que las restantes lograrán el objetivo en 2026. 

Entre las iniciativas implementadas se destacan soluciones que permiten transformar residuos en nuevos recursos. Por ejemplo, residuos orgánicos de procesos productivos, como el rechazo de la zaranda de maíz, pueden valorizarse como insumos para alimentación animal; tierras filtrantes y lodos, que son residuos de procesos de limpieza industrial, pueden reutilizarse como mejoradores de suelo. A su vez, los residuos sólidos urbanos generados en planta se gestionan mediante segregación en origen y compactación para su envío a coprocesamiento, donde son utilizados como fuente de energía en la industria cementera. En algunos casos, incluso, se desarrollan soluciones tecnológicas específicas, como equipos que permiten recuperar productos fuera de especificación —por ejemplo, caramelos— para transformarlos en jarabes reutilizables en alimentación animal, separando a su vez otros componentes para coprocesamiento.

“Avanzar hacia el modelo de cero desechos implica repensar la forma en que producimos y consumimos, incorporando una mirada de ciclo de vida que priorice la prevención, la eficiencia en el uso de los recursos y la valorización de los materiales. En Arcor trabajamos para integrar estos principios en toda nuestra operación y cadena de valor, convencidos de que la economía circular es clave para construir sistemas productivos más resilientes y sostenibles en el largo plazo”, señaló Bárbara Bradford, Gerente Corporativo de Sustentabilidad.

La compañía sostiene que avanzar hacia el modelo de cero desechos es un desafío colectivo que requiere el compromiso de toda la cadena de valor, incluyendo proveedores, aliados estratégicos y el desarrollo de soluciones tecnológicas. En ese camino, la mejora continua y la innovación se consolidan como herramientas clave para avanzar hacia sistemas productivos más eficientes, resilientes y respetuosos con el ambiente.

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